
L E T R A S E N E L W A T E R
PARA LEER . PARA NO LEER . PARA LEER Y ARRANCAR . PARA ARRANCAR Y TIRAR A LA BASURA . PARA ARRANCAR Y LIMPIARSE CON EL CUENTO . PARA ARRANCAR Y LLEVARSELO.
L A C E N I C I E N T A
(Cuentos para Morder la razón, Ed. del Boulevard)
Cenicienta salió a buscarlo endiabladamente bella. Tenía los labios rojos y los zapatos negros.
A las 11 en punto se encontraron y luego de besarla intensamente, él continuó su paso presuroso para dejarla con el carmín corrido. Ella se repuso del abandono con un angustiante sollozo y a las 11 y cuarto, encontraba otro hombre que la abrazaba hasta
estremecer dejándola mojada de deseos y lágrimas.
No importa, se dijo.
Y reparando su partido corazón avanzó montada en las agujas hasta las 11 y media donde un nuevo amor la recibía jubiloso de cariños y ternuras. A las 11 y cuarenta y cinco, secaba sus mocos con el pañuelo de otro señor, y a las 12 en punto (mientras sonaban
las campanadas) acomodaba su peinado para recomenzar ese periplo compulsivo de amor-llanto-encuentro-abandono.
Con los pies fundidos y pegoteados en el minutero, ignorando estar condenada a repetir la misma historia Cenicienta se murió sin saber que debía saltar fuera del reloj, dejando de recuerdo un zapato negro a ese príncipe que jamás existió.
Silvia Attwood - attwoodsilvia@hotmail.com