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| HISTORIAL | Género Fantástico y Realismo Indeciso | Actualizado: 13-05-2007 |
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por Alejandro Maciel
La fiesta de Jánuca o “de las candelas” que aún hoy celebran los judíos dispersos por el maravilloso mundo, recuerda la purificación del Templo en el año 164 a. de C. Como casi todos los manuales de historia que se ocupan de la época, también el Libro Macabeos I empieza su relato con Alejandro Magno. “Alejandro hijo de Filipo ocupó Persia y Media derrotando a Darío. Movió muchas guerras, ocupó fortalezas y avanzó hasta los confines de la tierra…” Ya sabemos que a la muerte de Alejandro el seléucyda Antíoco destronó a los Ptolomeos, gobernó Siria y sus anexos e inició una lenta campaña de helenización y paganización en Judea para socavar los cimientos de la fe que mantenía el espíritu combativo en la casa de Jacob. No conforme con estas insidias, Antíoco comisionó a su general Lisias la tarea de arrasar Jerusalén. Judas Macabeo con sus guerrillas enfrentaron a las tropas de Lisias derrotándolo. El vencedor escaló con su ejército el monte Sión, se cubrió de cenizas y luto recordando las hazañas de David y clamó a Jahveh. Cae la noche, entre las fogatas que tiemblan Judas y sus acólitos desalojan del santuario los fetiches paganos, reconstruye el altar y el día 25 del mes de casleu al amanecer vuelve a encender los siete brazos del candelabro sagrado y ofrecen el primer sacrificio siguiendo el ritual mosaico. Por alguna coincidencia que los cabalistas explicarán por medio de alguna fórmula, la profanación y la purificación del templo coincidieron en la fecha: el 25 de casleu se profanó y el 25 de casleu tres años después, Judas encendió los siete cirios. ¿Qué extraña relación existe entre la arquitectura y la muerte? Oriente parece preferir la magnificencia edilicia frente a la muerte en vez del desconcierto del duelo. Cuando Grecia con Pericles brilló de esplendor se llenó de teatros, templos votivos, acrópolis. La Roma de los césares tuvo un Foro, circos, acueductos, templos y su Panteón no fue hecho para albergar cadáveres sino dioses. ¿Qué tenemos en Oriente? Las Pirámides de Egipto son magníficas criptas; el Mausoleo de Halicarnaso en Caria, el Taj Mahal, la tumba de Ciro en Pasargada son recintos funerarios. Muchos de ellos han sido asesinados por el tiempo; no olvidemos que sorprendimos a Simón construyendo un palacio mortuorio para su hermano Jonatás en Modim con piedra pulida, columnas, panoplias, naves, mármol de sospechoso estilo griego cuando ellos luchaban contra la helenización de Judea. Parece que pudo más la ansiosa cultura funeraria escrita con edificios que testimonian la vida después de la vida. El mausoleo de Jonatás, no sobrevivió.
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